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Brandon Sanderson

El Imperio Final

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  • EL MANAKje citiraoprije 4 godine
    Me considero un hombre de principios. Pero ¿qué hombre no se considera tal? Incluso el asesino, según he advertido, interpreta sus acciones como «morales».

    Tal vez otra persona, al leer mi vida, me considere un tirano religioso. Puede llamarme arrogante. ¿Qué hace que la opinión de ese hombre sea menos válida que la mía propia?

    Supongo que todo se reduce a una sola cosa: al final, soy yo quien tiene los ejércitos de su parte.
  • Ivanna Peñaloza Acevedoje citiralaprije 6 dana
    He decidido que tengo que dar gracias al odio de Rashek. Me hace bien recordar que hay quienes me aborrecen. No es mi deber buscar popularidad ni amor, sino asegurar la supervivencia de la humanidad.
  • Ivanna Peñaloza Acevedoje citiralaprije 6 dana
    Estos son mis temores mientras escribo con una pluma helada la víspera del renacer del mundo. Rashek me mira. Me odia. La cueva se encuentra ahí delante. Latiendo. Mis dedos tiemblan. No de frío.

    Mañana, habrá terminado.
  • Ivanna Peñaloza Acevedoje citiralaprije 6 dana
    Vin, tu deber esta noche iba a ser en un principio asesinar a los altos nobles que quedaran en la ciudad. Pero, bueno, me convenciste de que tal vez deban vivir.

    Nunca pude averiguar cómo funciona este maldito metal. Es seguro quemarlo (no te matará), pero no parece que sirva para nada útil. Si estás leyendo esto, entonces no conseguí descubrir cómo usarlo cuando me enfrenté al lord Legislador. No creo que importe. La gente necesitaba algo en lo que creer y esta era la única forma de ofrecérselo.

    Por favor, no te enfades conmigo por abandonarte. Me dieron una prórroga en la vida. Tendría que haber muerto en lugar de Mare hace años. Estaba preparado para esto.

    Los otros seguirán necesitándote. Ahora eres su nacida de la bruma: tendrás que protegerlos en los meses venideros. La nobleza enviará asesinos contra nuestros esquivos gobernantes.

    Adiós. Le hablaré a Mare de ti. Ella siempre quiso tener una hija.
  • Ivanna Peñaloza Acevedoje citiralaprije 6 dana
    Nunca quise ser temido.

    Si lamento una cosa, es el temor que he causado. El miedo es la herramienta de los tiranos. Por desgracia, cuando el destino del mundo está en juego, usas las herramientas que tienes a mano.
  • Ivanna Peñaloza Acevedoje citiralaprije 6 dana
    —Sí, pero ¿dónde has estado? —preguntó Ham—. Nos preocupaba que hubieras estado haciendo algo… bueno, algo estúpido.

    —Lo cierto es que dábamos por hecho que estabas haciendo algo estúpido —puntualizó Brisa—. Nos preguntábamos qué grado de estupidez tendría este hecho concreto. Así pues, ¿qué ha sido? ¿Asesinaste al sumo prelado? ¿Mataste a docenas de nobles? ¿Le robaste la capa al lord Legislador de su propia espalda?

    —He destruido los Pozos de Hathsin —dijo Kelsier tranquilamente.

    La habitación se sumió en un silencio de estupor.

    —¿Sabéis? —dijo Brisa por fin—. Cabría pensar que a estas alturas ya habríamos aprendido a no subestimarlo.
  • Ivanna Peñaloza Acevedoje citiralaprije 6 dana
    Los susurros comenzaron de inmediato.

    —El Superviviente…

    —¡Está aquí!

    —Kelsier, el Señor de las Brumas…

    Esa es nueva, pensó Vin, alzando una ceja.
  • Ivanna Peñaloza Acevedoje citiralaprije 6 dana
    —Fantasma —dijo Vin—, sabes que Elend rompió su relación conmigo.

    Fantasma asintió, estirando levemente el cuello.

    —Sin embargo —lamentó Vin—, todavía lo amo. Lo siento, Fantasma. Pero es la verdad.

    Él agachó la cabeza, entristecido.

    —No eres tú —dijo Vin—. De verdad que no. Es que… bueno, no se puede evitar amar a alguien. Créeme, hay personas a las que preferiría no haber amado. No se lo merecían.

    Fantasma asintió.

    —Comprendo.

    —¿Puedo quedarme el pañuelo?

    Él se encogió de hombros.

    —Gracias —dijo ella—. Significa mucho para mí.
  • Ivanna Peñaloza Acevedoje citiralaprije 6 dana
    —¡Es un noble!

    —¡Y vosotros también! —replicó ella. Agitó una mano, llena de frustración, señalando la cocina y la banda—. ¿Qué piensas que es esto, Kelsier? ¿La vida de un skaa? ¿Qué sabe ninguno de vosotros de los skaa? ¿Trajes de aristócrata, acechar a vuestros enemigos de noche, comidas completas y copas alrededor de la mesa con los amigos? ¡Esa no es la vida del skaa!

    Dio un paso adelante, mirando a Kelsier. Él parpadeó, sorprendido del estallido.

    —¿Qué sabes de ellos, Kelsier? —preguntó—. ¿Cuándo fue la última vez que dormiste en un callejón, temblando bajo la fría lluvia, escuchando al mendigo que tenías al lado toser de la enfermedad que sabías que iba a matarlo? ¿Cuándo fue la última vez que te pasaste toda la noche sin dormir, aterrorizado porque uno de los hombres de tu banda podía intentar violarte? ¿Te has arrodillado alguna vez, muerto de hambre, deseando tener el valor de acuchillar al bandido que tenías al lado, solo para poder quitarle su pedazo de pan? ¿Te has acobardado ante tu hermano mientras te golpeaba, agradecido todo el tiempo porque al menos tenías a alguien que te prestaba atención?

    Guardó silencio, jadeando levemente. Todos la miraron.

    —No me hables de nobles —dijo—. Y no digas cosas sobre gente que no conoces. No sois skaa: solo sois nobles sin título.

    Se dio media vuelta y salió de la habitación. Kelsier la vio salir, aturdido, y la oyó subir las escaleras. Se quedó allí de pie, anonadado, sintiendo un sorprendente arrebato de culpa y vergüenza.

    Y, por una vez, no supo qué decir.
  • Ivanna Peñaloza Acevedoje citiralaprije 6 dana
    —NO SÉ —DIJO KELSIER, sonriendo mientras se encogía de hombros—. Brisa sería un buen ministro de Sanidad.
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