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Mariano Azuela

Los de abajo

  • Marianaje citiraoprije 4 dana
    Mi jefe —continuó Cervantes—, usted me ha simpatizado desde que lo conocí, y lo quiero cada vez más, porque sé todo lo que usted29 vale. Permítame que sea enteramente franco. Usted no comprende todavía su verdadera, su alta y nobilísima misión. Usted, hombre modesto y sin ambiciones, no quiere ver el importantísimo papel que le toca en esta revolución. Mentira que usted ande por aquí por don Mónico, el cacique; usted se ha levantado contra el caciquismo que asola toda la nación. Somos elementos de un gran movimiento social que tiene que
  • Marianaje citiraoprije 4 dana
    de nuestra patria. Somos instrumentos del destino para la reivindicación de los sagrados derechos del pueblo. No peleamos por derrocar a un asesino miserable, sino contra la tiranía misma. Eso es
    lo que se llama luchar por principios, tener ideales. Por ellos luchan Villa, Natera, Carranza; por ellos estamos luchando nosotros
  • Marianaje citiraoprije 5 dana
    mi general; si, como parece, esta bola va a seguir, si la revolución no se acaba ya, nosotros tenemos ya lo suficiente para irnos a brillarla una temporada fuera del país.
  • Marianaje citiraoprije 5 dana
    nosotros no nos hemos levantado en armas para que un tal Carranza o un tal Villa lleguen a presidentes de la República; nosotros peleamos en defensa de los sagrados derechos del pueblo, pisoteados por el vil cacique…
  • Marianaje citiraoprije 5 dana
    ¡Qué chasco, amigo mío, si los que venimos a ofrecer todo nuestro entusiasmo, nuestras esperanzas, nuestra juventud49 y nuestra misma vida por derribar a un miserable asesino, resultásemos los obreros de un enorme pedestal donde pudieran levantarse cien o doscientos mil monstruos de la misma especie!… ¡Pueblo sin ideales, pueblo de tiranos!… ¡Lástima de sangre!
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    Qué hermosa es la revolución, aun en su misma barbarie!
  • Marianaje citiraoprije 5 dana
    Lo que es pa mí naiden es más hombre que otro. Pa peliar, lo que uno necesita es nomás tantita vergüenza. ¡
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    ¡Ah, Villa!… La palabra mágica. El gran hombre que se esboza; el guerrero invicto que ejerce a distancia ya su gran fascinación de boa.

    —¡Nuestro Napoleón mexicano!
  • Marianaje citiraoprije 5 dana
    dos reclutas del coronel Macías con el cráneo agujereado.

    Anastasio Montáñez le dio cuenta a su jefe, y éste, alzando los hombros, dijo:

    —¡Psch!… Pos que los entierren…
  • Marianaje citiraoprije 5 dana
    —Me preguntará que por qué sigo entonces en la revolución. La revolución es el huracán, y el hombre que se entrega a ella no es ya el hombre, es la miserable hoja seca arrebatada por el vendaval…
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