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MyBooks Classics

  • Macarena Velásquez H.je citiraoprije 2 mjeseca
    Todavía era feo el señor Rochester a mis ojos? No, lector. La gratitud y muchas asociaciones amenas y agradables convirtieron su cara en el objeto que más me gustaba contemplar; su presencia en una habitación la animaba más que el fuego más vivo.
  • Bolloje citiralaprije 2 godine
    A decir verdad, estaba alterada, o más bien «fuera de mí», como dirían los franceses; me daba cuenta de que un solo momento de rebeldía ya me había hecho merecedora de extraños castigos, y, como cualquier esclavo rebelde, estaba dispuesta, desesperada como me sentía, a hacer lo que fuera.
  • Bolloje citiralaprije 2 godine
    Yo no me atrevía a cometer ninguna falta; me esforzaba por cumplir con todas mis obligaciones y se me llamaba traviesa y molesta, arisca y ruin, día y noche, día tras día.
  • Bolloje citiralaprije 2 godine
    Nadie había reñido a John por pegarme sin motivo, pero yo, por haberme vuelto contra él para evitar más violencia irracional, cargaba con la desaprobación de todos.
  • Bolloje citiralaprije 2 godine
    Por momentos me iba quedando helada como la piedra y empecé a descorazonarme. Mi estado habitual de humillación, inseguridad y profunda depresión apagó las brasas de mi ira disminuida.
  • Bolloje citiralaprije 2 godine
    brasas de mi ira disminuida. Todos decían que era mala y quizás tuvieran razón. ¿Acaso no acababa de pensar en dejarme morir de inanición? Eso sí era un delito. ¿Merecía morir?
  • Bolloje citiralaprije 2 godine
    Debía de ser de lo más irritante encontrarse obligada por una promesa impuesta a hacer de madre a una niña rara a la que no era capaz de amar, y ver a una forastera poco simpática entrometiéndose permanentemente en su grupo familiar.
  • cmansilladintinoje citiraoprije 9 mjeseci
    Con el Bewick en mi regazo, era feliz, por lo menos feliz a mi manera. Lo único que temía era que me interrumpieran, lo que sucedió demasiado pronto. Se abrió la puerta de la salita
  • cmansilladintinoje citiraoprije 9 mjeseci
    mis nervios atormentados estaban en tal estado que ninguna tranquilidad podía apaciguarlos, y ningún placer calmarlos
  • cmansilladintinoje citiraoprije 9 mjeseci
    Ande, señorita Jane, no llore usted —dijo Bessie al acabar. Igualmente hubiera podido decirle al fuego «¡No ardas!»
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