Sonar es un poemario que busca, a través de la metáfora del sonar como método de mapeo acústico marino, revelar de entre lo oculto aquellos pensamientos y sentires que rodean la memoria, el duelo y la identidad.
Trazar, como se hace con un mapa, posibles caminos a preguntas que arrojen luz a lo que no encuentra respuesta como la perdida de una ser querida o la violencia que se repite en las historias del linaje, sobretodo del femenino.
Este es un ejercicio poético y político que Nadia, como autora, hace para rendir honor a la memoria de Itzel, a quien está dedicado el poemario.