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Elena Garro

Los recuerdos del porvenir

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  • Janis Juveraje citiraoprije 4 mjeseca
    Su casa de puertas de caoba, que se abrían y cerraban para dar paso a sus hermanos; sus nombres sonoros y salvajes que se repetían en las habitaciones altas, donde en invierno flotaba un olor a madera quemada.
  • Maricruz Barrera Chávezje citiralaprije 6 mjeseci
    muertos y hay cadáveres, y yo seré un cadáver», se dijo con tristeza; el muerto era un yo descalzo, un acto puro que alcanza el orden de la Gloria; el cadáver vive alimentado por las herencias, las usuras, y las rentas
  • Ana Osorioje citiralaprije 7 mjeseci
    «Nadie cae; este presente es mi pasado y mi futuro; es yo misma; soy siempre el mismo instante».
  • Valeria Lamje citiraoprije 4 sata
    misterio del amor debía quedar en el secreto. Un sueño ligero les nubló la vista y los dos se durmieron apacibles.
  • Érika Hdezje citiralaprošli mjesec
    no corre el tiempo: el aire quedó inmóvil después de tantas lágrimas
  • Érika Hdezje citiralaprošli mjesec
    Quisiera no tener memoria o convertirme en el piadoso polvo para escapar a la condena de mirarme
  • Érika Hdezje citiralaprošli mjesec
    solo soy memoria y la memoria que de mí se tenga.
  • Janis Juveraje citiraoprije 2 mjeseca
    Los indios colgados obedecían a un orden perfecto y estaban ya dentro del tiempo que ella nunca alcanzaría. «Están ahí por pobres». Vio sus palabras desprenderse de su lengua y llegar hasta los pies de los ahorcados sin tocarlos. Su muerte nunca sería como la de ellos. «No todos los hombres alcanzan la perfección de morir; hay muertos y hay cadáveres, y yo seré un cadáver», se dijo con tristeza; el muerto era un yo descalzo, un acto puro que alcanza el orden de la Gloria; el cadáver vive alimentado por las herencias, las usuras, y las rentas
  • Janis Juveraje citiraoprije 2 mjeseca
    Todos los días, a las seis de la tarde, llegaba el tren de México. Esperábamos los periódicos con las noticias de la ciudad, como si de ellas pudiera surgir el milagro que rompiera el hechizo quieto en el que habíamos caído. Pero solo veíamos las fotografías de los ajusticiados. Era el tiempo de los fusilamientos. Entonces creíamos que nada iba salvarnos. L
  • Janis Juveraje citiraoprije 4 mjeseca
    En la cocina asaban carnes y repartían piñones, y el ruido de las voces inundaba la casa de palabras estridentes. La premonición de una alegría desbarataba uno a uno los días petrificados. La Revolución estalló una mañana y las puertas del tiempo se abrieron para nosotros. En ese instante de esplendor, sus hermanos se fueron a la sierra de Chihuahua y más tarde entraron ruidosos en su casa, con botas y sombreros militares. Venían seguidos de oficiales y en la calle los soldados cantaban La Adelita.
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