Cuando era niña había estudiado danza clásica, su familia la había mimado mucho y ella había crecido entre algodones, pero luego la familia se arruinó y se dispersó, y para vivir ella había hecho de todo, no había contado más que con sus propios recursos. Había formado parte de una compañía de teatro amateur, había trabajado como periodista, había sido secretaria de un diputado y, como era viudo, al final también se había hecho cargo de la gestión de la casa. Había asistido a comidas oficiales junto a ministros y embajadores. Había conocido a todo tipo de personas, su vida era toda una novela, y quizá, antes de morir, escribiría sus memorias.