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Natalia Ginzburg

Sagitario

  • Dianela Villicaña Denaje citiralaprošle godine
    Scilla Fontana, de via Tripoli, ¿aquella mujer bajita que hacía blusas? Sí, hacía unas blusas muy graciosas con un bordado muy delicado, pero últimamente se le había debilitado la vista y la última blusa que le había hecho tenía el cuello un poco torcido y ella no había vuelto. Pero no entendía bien qué quería mi madre, si lo que quería era una dirección para que alguien le hiciera una blusa ella le podía dar una mucho mejor.
  • Dianela Villicaña Denaje citiralaprošle godine
    Y, efectivamente, ahí estaba la pequeña llave, metida en la cerradura del primer cajón. Mi madre abrió los cajones, que estaban vacíos: vacío el primero, en el que Scilla había guardado el sobre con el dinero, y vacíos todos los demás. Lo único que había al fondo del primer cajón era un par de medias de seda anudadas y una camiseta roja vieja.
  • Dianela Villicaña Denaje citiralaprošle godine
    Encendieron unos cigarrillos y salieron al balcón a fumar. Mi madre recordó de pronto que Scilla tenía que tomarse la temperatura, pero Scilla dijo que ya se sentía bien. Todavía estaba pálida, muy nerviosa, y no hacía más que atarse el cinturón y abotonarse y desabotonarse el vestido de gabardina que llevaba, un vestido color paja del mismo color que su pelo. Mi madre dijo que ella también estaba nerviosa, que era normal porque estaban a punto de dar un paso importante y que en cuanto tuvieran el contrato en el bolsillo se sentirían mucho mejor. Estaban apoyadas en la barandilla bajo un sol tibio, y mi madre dijo que tal vez de viejas podían acabar viviendo juntas y retirarse a algún pueblecito de la costa, esos pueblecitos en los que siempre acababan viviendo las viejecillas para ahorrar y disfrutar de la brisa marina. Scilla dijo que eso sería maravilloso,
  • Dianela Villicaña Denaje citiralaprošle godine
    Y ahora, dijo Scilla, irían a su casa para comer un bocado y descansar un poco. Desde allí avisarían a Gilberto y a Crovetto de que tenían la suma y que podían informar al propietario, y junto con el propietario irían al notario para redactar el contrato.
  • Dianela Villicaña Denaje citiralaprošle godine
    padre pesaba más de cien kilos y subía por las escaleras agarrado a dos criados, y había un montón de hermanas solteras que llevaban luto por un tío que había muerto en la guerra, y por eso nunca salían del castillo, hacían el pan en casa, tejían una medias negras y largas como serpientes y por la noche rezaban el rosario junto al fuego. Ella, si se casaba con Pinuccio, iba a acabar allí, y como es lógico no era allí donde quería acabar. Intentaba convencer a Pinuccio
  • Dianela Villicaña Denaje citiralaprošle godine
    Cuando era niña había estudiado danza clásica, su familia la había mimado mucho y ella había crecido entre algodones, pero luego la familia se arruinó y se dispersó, y para vivir ella había hecho de todo, no había contado más que con sus propios recursos. Había formado parte de una compañía de teatro amateur, había trabajado como periodista, había sido secretaria de un diputado y, como era viudo, al final también se había hecho cargo de la gestión de la casa. Había asistido a comidas oficiales junto a ministros y embajadores. Había conocido a todo tipo de personas, su vida era toda una novela, y quizá, antes de morir, escribiría sus memorias.
  • Mar Hje citiralaprije 2 godine
    Se moría de ganas de ver algo de mundo fuera de Italia
  • Mar Hje citiralaprije 2 godine
    leer aquella carta mi madre había sentido un ligero placer, porque cuando a alguien le iban mal las cosas sentía siempre un ligero placer que disimulaba bajo un gran afán de ofrecer ayuda
  • Mar Hje citiralaprije 2 godine
    Se pusieron entonces a enumerar las constelaciones: Aries, Libra, Capricornio. Mi madre había nacido bajo el signo de Aries y por eso no le desagradaba nada el nombre de Aries; Scilla había nacido bajo el signo de Sagitario.
  • Berenice Torresje citiraoprije 5 godina
    Ahora entendía mi madre el sentido de aquella sonrisa. Era la sonrisa de quien prefiere que lo dejen al margen para desaparecer poco a poco en las sombras.
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