Toni Morrison, en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura, dijo que el lenguaje nunca puede fotografiar la esclavitud, el genocidio, la guerra. Lo dice ella, que fotografió con el lenguaje, como nadie, la esclavitud. Ni debería lamentarse, dice, por la arrogancia de hacerlo. Su fuerza, su felicidad radica en lanzarse hacia lo inefable.