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Ian McEwan

El espacio de la imaginación

  • Josué Tello Torresje citiraoprije 3 godine
    Nabokov enseñaba a sus estudiantes de primer año en Cornell cómo leer y escribir sobre narrativa. Les aconsejó que se olvidaran de los temas y de «las bobadas de las generalizaciones», y en su lugar «acariciaran los detalles
  • Pamela Ipinza Mayorje citiraoprije 5 sati
    La libertad y la democracia protegían la libertad del artista; de manera implícita, también la de Miller.
  • Pamela Ipinza Mayorje citiraoprije 5 sati
    Empezaré por un lugar: un apartamento en París, en el barrio de Montparnasse, y una fecha: el 23 de diciembre de 1936, y la chaqueta de pana que un escritor le regala a otro, y que, desde el punto de vista del receptor, podría haber tenido algunos rastros de grasa de ballena adheridos a las solapas. El generoso donante fue el escritor estadounidense Henry Miller. Pensó que su visitante, George Orwell, de camino a España para luchar en la Guerra Civil, podría aprovechar su calor durante el invierno español, aunque señaló que no era a prueba de balas. El presente, dijo Miller, fue su contribución a la causa antifascista.
  • De Ge Erreprošle godine
    Antiestalinistas, antitotalitarios, antirrusos, Orwell y Camus se habían colocado fuera de la corriente general de la ortodoxia de la izquierda
  • De Ge Erreprošle godine
    Cuando pensamos en Orwell escribiendo Mil novecientos ochenta y cuatro en Barnhill, en la isla de Jura, podríamos evocar al hombre del cigarrillo perpetuo, una figura alta e inclinada sobre su máquina de escribir como si estuviera encadenado a ella, completamente entregado y motivado, trabajando contra reloj, tratando de hacer caso omiso de sus pulmones dañados. Pero en esos meses también remaba, pescaba, cavaba, aserraba, cortaba leña, arreglaba su moto, reparaba lo que estaba averiado
  • De Ge Erreprošle godine
    En una ocasión le pregunté a mi amigo Christopher Hitchens, que vivió una provechosa vida de escritor bajo el hechizo de Orwell, si alguna vez había pensado en escribir una novela. Su respuesta fue reveladora y le habría gustado a Orwell. Hitchens dijo que nunca podría escribir una novela porque era incapaz de dejar de pensar políticamente
  • De Ge Erreprošle godine
    A finales de los años treinta, en una enérgica reacción a la intrusión de la ideología, del pensamiento «correcto» en el pensamiento privado y el discurso público, y lleno de desprecio por lo que él denominó «la policía de la ortodoxia», alarmado por los estados totalitarios de Alemania, Rusia e Italia, Orwell se vio sumido en una lucha de civilizaciones
  • De Ge Erreprošle godine
    En 1940, Orwell preveía que Gran Bretaña sería invadida por Alemania. Para los escritores de izquierda –lo que significaba para la mayoría de los escritores–, el compromiso político implicaba aferrarse al sueño soviético, a pesar de las evidencias del primer Plan Quinquenal, la hambruna ucraniana, las Purgas y las Farsas Judiciales, y, más recientemente, el Pacto germano-soviético. Ese tipo de compromiso político, tal como lo veía Orwell, era un espacio sobrecalentado y sofocante donde imperaba la mentira
  • Soliloquios Literariosje citiralaprošle godine
    Los escritores como Basho que eligen el vientre de la ballena, que se niegan a decirnos lo que piensan, o lo que debemos pensar, que quieren celebrar o investigar el amor, la infancia, los semanarios juveniles,4 las ranas o las delicias de prestarle una atención especial a uno o dos detalles, deben tener libertad para hacerlo. El escritor que niega esa libertad, a sí mismo o a los demás, está –y cito– «en efecto, reclamando su propia destrucción». Así habló, paradójicamente, Orwell... desde fuera de la ballena
  • Soliloquios Literariosje citiralaprošle godine
    la soledad cada vez más difícil, a una especie inteligente-estúpida que ha tenido demasiado éxito y que ensucia su propio nido? ¿El interior es ahora el exterior? ¿
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