Desde que nació la modernidad el complejísimo sistema literario se ha articulado a través de nodos consagratorios: la publicación en ciertas editoriales o colecciones, los elogios de determinados críticos o escritores, la traducción a ciertas lenguas, la consecución de galardones, premios, reconocimientos de importancia primero local y después internacional, la frecuentación de ciertas personas, cafés, salones, librerías